Convento

Fundación del convento.
El convento de las Madres Clarisas tiene su origen en el fervor a Santa Clara que profesaba el noble matrimonio zamorano formado por D. Juan de Argüello Carvajal y Bravo, Caballero del Hábito de Santiago y regidor de Zamora, y Dña. Ana de Osorio, de la familia de los Marqueses de Astorga. Dicha señora, mandó por su testamento que las casas donde vivía, situadas en la Rúa de los Francos 31, y toda su hacienda se destinaran a la fundación de un Monasterio de la Primera Regla de Santa Clara, vulgarmente llamadas descalzas. Para estar segura de que se cumplía su voluntad pidió a unos parientes, los señores V condes de Alba de Liste, D. Diego Enríquez de Guzmán y Toledo y Dña. María de Urrea, que se encargaran de ello actuando como albaceas.

Los condes intercedieron ante el Padre General de la Orden Franciscana que en ese momento era fray Buenaventura Calatagirona, para que permitiese una fundación de Clarisas en Zamora, de la reforma de Santa Coleta, como las de Gandía, para cumplir el deseo de Doña Ana de Osorio. El Padre General cedió y permitió que viniesen del Monasterio de Santa Clara de Gandía, cuatro monjas:  sor Ana de la Cruz en calidad de prelada fundadora para lo cual se necesitó un breve nuncio del Papa, sor Beatriz del Espíritu Santo, vicaria, sor Vicenta de Jesús, maestra de novicias y sor Juana de Jesús, portera.

Sor Ana y sus compañeras salieron de Gandía el 16 de diciembre del año 1596, con dirección a Madrid, donde llegaron los primeros días del año siguiente, hospedándose en el convento de las Descalzas Reales, en el que era abadesa sor Juana de la Cruz, una hermana de San Francisco de Borja y por tanto tía de sor Ana. Allí recibieron a una novicia a la que dieron el hábito  el día 4 de enero de 1597 con el nombre de Inés de los Reyes y que las acompañó para fundar. Llegaron a la capital zamorana el jueves 17 de enero de 1597.

La llegada al conventín de los Osorios se  retrasó unos días se encontraron con la imposibilidad de cruzar el puente debido a la gran crecida del río Duero por ser un invierno muy lluvioso. Se hospedaron cinco días en el convento de los Padres Jerónimos al cabo de los cuales pudieron tomar posesión de la casa que iba a ser su convento en presencia de los Condes de Alba de Liste. Era el martes, 22 de enero de 1597. Sor Ana de la Cruz tenía 30 años.

Cinco días después dieron el hábito a otras cinco novicias: sor Isabel Magdalena, sor Marina de la Cruz, sor María Evangelista, sor Inés de la Concepción y sor Ángela Gabriela.  En octubre del mismo año tomaba el hábito sor Clara Francisca. Este grupo de diez hermanas fueron el inicio de la comunidad del Corpus Christi de Zamora.

Por una cláusula del testamento de Ana Osorio quedaron como patronos perpetuos del Convento el Guardián de los Padres Franciscanos de  Zamora, el Cabildo de la Catedral y el Prior del Convento de Sto. Domingo. En la actualidad sólo queda como Patrono el Ilustrísimo Cabildo de la Catedral.
En los primeros años se puso el convento bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, pero como ya había otro convento con ese nombre, lo que ocasionaba confusiones, en 1612 se cambió dicha advocación pasándose a llamar del Santísimo Sacramento o del Corpus Christi, nombre que ha mantenido hasta nuestros días.

Mujeres protagonistas en la historia del convento:

Doña Ana Osorio de Rivera

De Ana Osorio de Ribera se conocen pocos datos, entre ellos están los que figuraban en la inscripción del sepulcro de la iglesia del convento del Tránsito. Desgraciadamente, esta inscripción desapareció completamente durante las obras de reforma del año 1970, según nos ha informado Sor Sagrario, la monja más veterana del convento (86 años). La inscripción, decía así:”Aquí yace Juan Carvajal, del hábito de Santiago, y su mujer la nobilísima señora Dña. Ana Osorio de Ribera, de la ilustrísima familia de los Marqueses de Astorga, fundadora de este monasterio. Murió en el año 1592, fueron traídos sus huesos de la Iglesia de San Ildefonso, donde estaban depositados, el año en que la presente iglesia se acabó1605”

La familia Osorio enlaza con los Moscoso y pertenecían a la primera nobleza de España. También estaban emparentados con los Marqueses de Astorga, Condes de Altamira y de Alcañices y con los Condes de Alba de Liste. Ana nace en Brozas,( Cáceres), en 1515 de donde también es el que será su esposo, Juan  de Argüello Carvajal y Bravo, capitán y caballero del hábito de Santiago y regidor de Zamora. Con él se casa en Brozas y tienen un hijo, Juan Argüello Carvajal y Osorio (1555-1592).Es curioso que madre e hijo mueran el mismo año de 1592. Ana Osorio  enviuda en 1580 y hace testamento en 1589, ante el escribano real y  de número de Zamora Alonso Martín de la Torre, que adjuntamos en el anexo. Dicho testamento se hace abre en 1593, junto con los codicilos, que conserva el Convento, y esto se hace ante el procurador, teniente del Corregidor, chantre, regidor Juan de Abia Carvajal y siete testigos más lo cual indica la categoría de Dña. Ana.
Como recuerdo del origen noble de las dependencias de convento aún podemos ver en su fachada, sobre el dintel de una puerta, los escudos que nos recuerdan a sus iniciales moradores: la casa de Osorio de Ribera y la de Carvajal Osorio. Entre ellos una hornacina con dos ángeles que portan un cáliz con la sagrada forma, símbolo del convento.

Armas del escudo izquierdo. Casas Osorio y Rivera: El escudo izquierdo es partido y en la parte izquierda las armas de la casa Osorio cuyos esmaltes son en campo de oro,dos lobos andantes y con la lengua sacada. En la parte derecha aparecen las armas de la casa Ribera, en campo de oro también, con tres fajas de sinople, además tiene un a floritura o adorno alrededor del escudo. En la parte superior hay un yelmo que mira hacia la derecha y está mal orientado pues debía mirar hacia la izquierda.

Armas del escudo derecho. Casas Carvajal y Osorio: El escudo derecho es un escudo partido, en el lado izquierdo las armas de la casa Carvajal, en campo de oro, una  banda de gules y en el lado derecho son las armas de la casa Osorio, en campo de oro,dos lobos andantes. Ambos escudos tienen el mismo adorno alrededor.

Como muestra de gratitud por la generosa donación, según consta en el libro de gastos de 1602, se ofrecía el día de todos los Santos por las almas de D. Juan Carbajal y Dña. Ana de Osorio, 18 roscas, un azumbre de vino 12 reales de cera y cuatro achones. Incluso en el catastro del Marqués de la Ensenada podemos leer la obligación de ofrecer una misa conventual por Dña. Ana de Osorio, “que en los días de fiesta sería cantada”.

Los restos del matrimonio, según atestigua sor Mercedes la actual abadesa, descansan en la actualidad en la iglesia del convento bajo una losa con la sencilla inscripción RIP que se encuentra a la izquierda, no lejos del camarín de la Virgen y muy próxima a la sepultura del obispo Eduardo Poveda. Como se dijo, fueron traídos de la iglesia de San Ildefonso en 1605, donde estaban sepultados provisionalmente hasta la finalización de las obras de adecuación de la vivienda a monasterio.

Sor Ana de la Cruz
¿Cómo puede explicarse la presencia de personajes de la poderosa familia de los Borja(o Borjia) en Zamora estando el origen de estos nobles en Valencia?. ¿Por qué se pensó en  la nieta de S. Francisco de Borja, sor Ana de la Cruz, proveniente de Gandía para fundar el convento de las Clarisas en Zamora?

La razón la podemos encontrar en la vinculación de los Borjas del siglo XV con Zamora debido al matrimonio en 1493 del II duque de Gandía, D. Juan de Borja, con Doña María Enríquez de Luna, sobrina nieta del I conde de Alba de Liste, Enrique Enríquez de Mendoza. Doña María Enríquez era además prima carnal del Fernando el Católico. Tuvieron dos hijos Juan e Isabel. Doña María quedó viuda a los 27 años dedicándose al cuidado de sus hijos. Cuando el mayor, III duque de Gandía se casó, Doña María Enríquez, junto con su hija Isabel entró como religiosa en el convento de las Clarisas de Gandía, inaugurando una costumbre familiar femenina de los Borja ya que 33 mujeres de la familia fueron religiosas. Además sentaba las bases de la espiritualidad franciscana que habría de influir en S. Francisco de Borja (1510-1572), nieto de María Enríquez. La vinculación castellana de Francisco de Borja explica que durante tres años (1522-1525) éste acompañara a la infanta Catalina en Tordesillas cuando vivía con su madre D. Juana la Loca.

Por otra parte, los Borjas tienen presencia en la vida Zamorana a través de los marqueses de Alcañices, ya que Dña. Juana de Borja, hija de S. Francisco de Borja y por tanto tía de Sor Ana de la Cruz, se casó con el III Marqués de Alcañices, D. Juan Enríquez de Almaza y Rojas.

Lo anteriormente expuesto justifica que cuando Ana de Osorio pidió a los condes de Alba de Liste que fundaran un convento de Clarisas en su vivienda éstos pensaron de inmediato en su pariente sor Ana de la Cruz que se encontraba en el convento de las Clarisas de Gandía.

Sor Ana de la Cruz de Borja y Centelles, nieta de San Francisco de Borja, era la menor de las tres hijas del primogénito don Carlos Borja y de Castro, V duque de Gandía y conde Oliva y de Magdalena de Centelles. Nació hacia el año 1566. Cuando tenía tres años entró de educanda en el convento de Santa Clara de Gandía, junto a sus hermanas sor Magdalena de la Cruz de cinco años y sor Isabel la mayor. Sor Ana, que había recibido del palacio de sus padres una gran biblioteca, era inteligente y estudiosa y, juntamente con las virtudes religiosas, adquirió una gran formación intelectual, llegando a hablar y escribir correctamente el latín. Por su gran formación fue llamada “la salomona de España”  En el año 1578, sor Ana de la Cruz hizo los votos, a la edad de doce años.  En 1593, con veintisiete años,  fue nombrada vicaria en el monasterio de Gandía. Desempeñó esta responsabilidad hasta que en 1596 la enviaron a Zamora para fundar  el nuevo convento en la casa legada por Ana de Osorio.

Fue nombrada prelada fundadora y abadesa de las Clarisas Franciscas Descalzas de Zamora. Estuvo en el convento con ese cargo durante veintidós años, salvo un paréntesis de tres años en el que sor Ana fue enviada al convento de las Clarisas Franciscanas Descalzas de Salamanca para mejorar la relajada disciplina de éste. El catorce de septiembre de 1619 sor Ana volvió a Gandía ya que era reclamada por su sobrino el VII duque de Gandía. Tenía 53 años cuando regresó a su ciudad natal. Una vez en Gandía fue elegida abadesa y reelegida hasta cinco veces, es decir, que entre los años de Zamora y los años de Gandía fue abadesa durante trece trienios (treinta y nueve años).

El día diecinueve de julio de 1641, con setenta y cinco años, después de varios meses de dolorosa enfermedad, “estando muy en su sentido”, recibió los Santos Sacramentos y expiró.Una de las labores más importantes que tuvo que acometer sor Ana de la Cruz al llegar a Zamora fue la de adecuar las edificaciones de la vivienda de los Osorio a las necesidades de las monjas, dotando el convento de dependencias monásticas, como coro, capilla, refectorio, locutorio, etc. Según se deduce de los libros de cuentas del convento, el presupuesto inicial de los arreglos sería de 2.625.000 maravedíes, siendo el maestro de obra Hernando de Nates. Pronto dejó la dirección que parece que fue asumida por la propia Sor Ana de la Cruz que se encargaría de contratar los trabajos de cada oficio. Este esfuerzo de control y organización redundó en una mayor economía. Así, el total de los gastos anotados al final de la reforma en 1610 ascendió a 1.331.070 maravedíes, bastante menos de lo presupuestado en un principio. Es por esta faceta de directora de obra es por lo que fue representada con una plomada por el arquitecto Javier Vellés en 1995. Esta representación de sor Ana se encuentra en el interior del convento.

Datos históricos que aporta la documentación
Visitamos el Archivo Diocesano y el Archivo Provincial de Zamora donde esperábamos encontrar información sobre el convento del Corpus Christi. Y así fue, tuvimos en nuestras manos legajos originales que nos acercaron a la vida del convento desde el  siglo XVI al XIX. Hemos seleccionado algunos que nos parecen los más interesantes.

Datos que aporta el catastro del marqués de la Ensenada sobre las posesiones del convento (1760-61)
Encontramos en el Archivo Provincial de Zamora, tras larga búsqueda, el legajo 631 del catastro de Ensenada donde se registraron las posesiones, rentas y gastos del convento del Corpus Christi en 1760. Nos resultó sorprende el gran tamaño del legajo y lo tosco de sus pastas y hojas, así como los grandes márgenes que dejaban al escribir. Dada su extensión, adjuntamos en el CD de fotos algunas de sus hojas. Su contenido se puede resumir como sigue:
Tierras pertenecientes al convento: dieciséis tierras de secano que “producen con un año sin plantar” cuyo tamaño es de entre dos y nueve fanegas, seis de ellas de primera calidad y tres pequeños prados cercanos al río Duero.
En el siglo XVIII el convento tenía cuatro hornos para hacer el pan que alquilaba a distintas personas de la ciudad de Zamora .En total el monasterio ingresaba  por el alquiler de estos hornos 263,78 reales del Vellón al año (un real de vellón son 34,17 maravedíes).  Además tenían otros ingresos de censos y juros.
Cargas que tiene el monasterio: El convento a lo largo de un año tenía que hacer frente a diversos gastos por ejemplo los siguientes, pagados al año: el dinero  pagado  al cura (1000 reales de vellón), al sacristán (300 reales), al boticario(360), y  al médico(100 reales). Los gastos más numerosos son los de las misas. Se realizaban numerosas misas a lo largo del año, mas de 60, entre las que destaca las misas a la fundadora del convento, Ana de Osorio, además  entre los gastos se encuentran el aceite que consumían dos velas encendidas durante el día y la noche(250 reales) .Una vela era del Santísimo Sacramento encendida para el Cristo de la escalera y la otra encendida a la capilla de La Señora del Transito, que  ambas suponían un gasto de 250 reales de Vellón al año. Este convento pagaba  de subsidio 635,14 maravedís .Además se pagaba cada año 100 reales al escribano.
El monasterio tenía numerosos fueros de los que obtenía rentas. Estas tierras situadas en distintos lugares de Zamora eran puestas en renta, y estas eran arrendadas por distintas personas como el Abad de Santa María la nueva o un fuero arrendado  en Santa Cristina por el Monasterio de la  Santísima Trinidad que suponía una renta para el convento de 36 reales del Vellón.

Religiosas y posesiones del convento en 1809
A continuación pasamos a transcribir el legajo 350/2 del Archivo Diocesano donde se describe la comunidad y quedan reflejados aspectos económicos del convento en 1809.

“Sor Alfonsa  de  la Purificacion: Abadesa  del  Convento  del  Corpus  Cristi. Franciscas Descalzas de esta comunidad de Zamora.

Certifico que esta comunidad se compone de diecisiete religiosas de velo negro y blanco para el servido de la comunidad que el día existen todas ellas en el que para su servicio solo tienen un religioso para lo espiritual un maiordomo, demandadero, sacristán, médico, cirujano. Todos estos asalariados. Que las rentas de la comunidad según los libros cobratorio así en censos y fueros lo es de siete mil doscientos treinta y cuatro reales, todos corrientes en juros. Cuatro mil reales que no se han cobrado desde el año pasado de 1803 y todas sus rentas impuestas once mil doscientas treinta y cuatro reales:    En trigo 315 fanegas      En cebada 115,       T64       En centeno 38´5Todas de heredades de tierras diezmos y todo corriente y pasa a formar los cargos de comunidad y son como se sigue.Rebajan de cargos de la misma comunidad como lo es el Padre Bicario Maiordomo, cirujano, medico.Demandadero y sacristán. Nueve fanegas de trigo, ocho de cebada y en dinero 1730 reales, así para los referidos como para misas de cargo de comunidad fueros y censos que constan un libro de cuenta 18730, 909, 908.
RESUMEN GENERAL



TrigoCebadaCenteno
Cargo1123431511538´5
Data1730009008
liquido250430610738´5

Según queda demostrado siendo el cargo de maravedíes once mil doscientos treinta y cuatro reales. De ventas corrientes y cobrables de trigo trescientas quince fanegas de cebada 115 y de centeno 38 fanegas y los cargos de ella 1730 de trigo nueve fanegas y de cebada 8 fanegas. Quedan para los alimentos de las religiosas y sus sirvientes aunque deducidos sus salarios reparos de convento alumbrado de la iglesia las cantidades que se demuestran. Y aunque esta comunidades deudora de mas de 28 reales también se le deben de dichos juros y censos igual suma con contra diferencia y para que conste doy la presente a solicitud de señor Don Martin Perez de Tejada; Capellán de honor de su majestad, su colector general de ventas eclesiásticas y conventos canónigos de esta su santa iglesia catedral de Zamora a 18 de Marzo de 1809Firma: Sor Alfonsa de la Purificación”

Registro de exclaustración (1855-1901) 
 Encontramos el libro de registo de exclaustración en el que se registran las monjas del convento desde el 1855 al 1901 (leg 350/1 A.H.D.). Gracias a este documento podemos conocer variada información sobre las monjas que vivieron en esa época: su lugar de nacimiento, fecha de nacimiento, fecha de toma de hábitos, fecha de profesión y fecha de fallecimiento, así como de la dote que aportaban al convento.

El número total de monjas durante este período fue de 39, es decir, que este convento siempre ha sido pequeño. La mayoría de las religiosas procedían de Zamora capital y  provincia. Sólo siete de ellas vinieron de otros lugares de España: uno de Madrid, una de Rioseco, uno de Burgos, una de Navarra, una de Oviedo y dos de Guipúzcoa.

La edad a la que entraban las monjas al convento era variada, pero predominaban las jóvenes. La de menor edad tomó los hábitos a los 14 años y 42 años tenía la mayor cuando entró. Contabilizando los datos, ocho entraron con menos de 20 años, dieciséis entraron teniendo entre 20 y 25 años, cuatro cuando tenían entre 25 y 30, y ocho con más de 30 años. Las nuevas incorporaciones al convento solían estar un año de noviciado hasta que profesaban. Estas incorporaciones tenían una frecuencia variable; había años que entraban cuatro monjas y luego pasaban tres años sin entrar ninguna, por ejemplo en el año 1854 entraron cuatro y de 1859 hasta 1862 no profesó ninguna. Cuando las religiosas entraban a formar parte de la comunidad se les asignaba una función: podían entrar de coristas, de cantoras, de organistas o de legas.

Para entrar en el convento las religiosas donaban una cantidad de dinero al convento, una dote que, según nos informa Sor Mercedes, la actual abadesa, tenía como objeto que si la monja decidía abandonar el convento se le devolviera su dote para que tuviese medio de vida. Algunas pagaban hasta 16.000 reales, pero la cantidad solía rondar los 10.000 reales. En algunas ocasiones el Estado pagaba su incorporación a aquellas que no tenían medios suficientes.

Las monjas fallecían a una edad media de 40 años. La que murió mas joven tenía 25 años y la que más vivió 89, este dato es excepcional ya que la mayoría fallecía antes de llegar a los 35 años. Sólo dieciséis de las treinta y nueve monjas que estuvieron de 1855  hasta el 1901 murieron en el convento; no se tienen datos de las restantes.